No limpiar, por limpiar.

Nunca llegamos al punto en  que ya no se requiere limpiar los vasos. Lavamos los platos y luego otra pila aparece en poco tiempo. Este proceso es interminable.

Pero debemos recordar que no barremos sólo para tener un suelo limpio; limpiamos las cosas para usarlas. Barremos el suelo para poder caminar en él. Lavamos la tabla para poder picar verduras en ella; lavamos las ollas y sartenes para poder cocinar en ellos, enjabonamos los platos para poder servir comida en ellos... Y limpiamos nuestra mente para poder comenzar cada momento desde cero.

*Fragmento del libro: Cocina Zen.
                            De: Bernard Glassman y Rick Fields.

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